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El Oraculo de Omaha
¿oraculo o sentido comun?

Por qué Warren Buffett recomienda cautela en bolsa

El financiero estadounidense Warren Buffett ha analizado los factores que han influido en los últimos años en la bolsa estadounidense. Los pronósticos del experto apuntan a un crecimiento menor en las próximas décadas, un 7% anual.


El financiero estadounidense Warren Buffett sabe de inversiones. Los fondos que administra su compañía Berkshire Hatthaway en los últimos 35 años han tenido un rendimiento promedio anual del 23,6% frente al 11,8% del S&P 500. Además, es uno de los hombres más ricos del mundo.
En un reciente ensayo publicado en la revista Fortune, Warren Buffett explica con una claridad envidiable por qué cree que la bolsa estadounidense no debería de ofrecer rendimientos muy altos a medio plazo. Eso sí, Buffett reconoce no tener ni la menor idea de a dónde va la bolsa a corto plazo.
En su análisis, Buffett divide en dos periodos la evolución del Índice Dow Jones hasta finales de 1998; el primero del 31 de diciembre de 1964 al 31 de diciembre de 1981 y el segundo del 31 de diciembre de 1981 a 31 de diciembre de 1998.
Buffett se pregunta si la diferencia entre el crecimiento del PIB estadounidense en estos dos periodos explica la dispar evolución de los índices bursátiles en ambos periodos. Pues bien, entre 1964 y 1981 (el periodo en el que la bolsa prácticamente no se movió) el PIB estadounidense aumentó en un 373%, mientras que en la fase 1981-1998 (periodo en el que el Dow Jones se apreció más de un 1.000%) el PIB estadounidense "sólo" se incrementó en un 177%.
Evidentemente, el crecimiento económico no tuvo mucho que ver con la diferente evolución de las principales acciones estadounidenses en los dos periodos.
Factores racionales que influyen en las cotizaciones

Buffett señala que, tanto los tipos de interés como los beneficios de las empresas, influyen en las valoraciones bursátiles. La situación actual de los tipos no dará mucho margen para ver alzas espectaculares en las bolsas.


Buffett sí encontró una correlación muy grande entre el nivel de los tipos de interés y las alzas bursátiles. El rendimiento del bono público estadounidense a 30 años era del 4,2% el 31 de diciembre de 1964, mientras que a finales de 1981 se situó en el 13,65% para bajar el 31 de diciembre de 1998 al 5,09%.
La evolución a la baja de los tipos de interés en los ochenta y noventa tuvo un efecto muy positivo para las valoraciones de las acciones. ¿Por qué? Simplemente, porque al bajar el coste de oportunidad de la inversión, o la tasa de interés, el flujo futuro de los proyectos de las empresas tiene un valor más alto si es descontado al presente.
Cuanto menor es el tipo de descuento (que no es otra cosa que la tasa de interés a largo plazo que impera en los mercados de bonos públicos), más alto será el valor presente de los flujos de caja futuros de las empresas.
La pregunta clave mirando al futuro es: ¿Estamos actualmente en un periodo en el que los tipos de interés pueden bajar mucho? Difícilmente. El rendimiento del bono estadounidense a 30 años está en torno al 5,5%.
Los tipos a largo españoles están en niveles similares. Teóricamente podrían bajar casi al 0%. Pero aún en este caso, poco probable, sólo estaríamos hablando de una diferencia de 5 puntos porcentuales frente a una bajada de casi 8 puntos entre 1981 y 1998.
En resumidas cuentas, lo más probable es que los tipos se muestren relativamente estables en los próximos años por lo que de ahí no debería de venir un empuje importante para las acciones.
Los beneficios empresariales, claves para la bolsa
El otro factor determinante a la hora de valorar las empresas está, y parece de perogrullo, en su rentabilidad. Estamos hablando del nivel de los beneficios empresariales. Durante el primer periodo (1964-1981), Buffett señala que "las expectativas de los inversores bajaron mucho porque los beneficios de las empresas no eran altos".
Sin embargo, "a principios de los ochenta el entonces presidente de la Reserva Federal Paul Volcker había subido tanto el precio del dinero que el nivel de los beneficios empresariales bajó hasta niveles que los inversores no conocían desde los años treinta".
Debido a la fuerte reducción de la rentabilidad de las empresas a finales de los setenta y principios de los ochenta, poco tuvieron que mejorar las cosas para que los inversores tuvieran la sensación de que los beneficios iban a mejorar a medio plazo. Esto es lo que, añadido a la fuerte bajada de tipos, originó las enormes alzas bursátiles de la década de los ochenta y noventa.
Buffett señala que una buena medida de la rentabilidad empresarial es la relación beneficios empresariales después de impuestos/PIB. Buffett afirma que en los últimos 50 años esta relación se ha situado en una banda de entre el 4% y el 6,5%.
"Es raro que la proporción beneficios/PIB supere el 6,5%. En los muy buenos años de beneficios de 1999 y 2000, la tasa fue inferior al 6% y este año es probable que se quede por debajo del 5%", afirma.


El factor humano: la psicología del mercado

Existe una "mentalidad de rebaño" entre los inversores que exagera tendencias de la bolsa cuando estas no son justificables por la realidad económica. También es importante conocer la relación capitalización bursátil/PIB.


Por último, Buffett se refiere a la psicología del mercado. En concreto, a la actitud de "mirar al retrovisor" que tienen la mayoría de los inversores. La "mirada al retrovisor" es la predisposición que tienen los inversores de fijarse en lo que ha sucedido en el pasado, sobre todo en el pasado reciente, a la hora de pronosticar la evolución futura e invertir.
Esto conlleva una cierta "mentalidad de rebaño" de los inversores, que exagera tendencias bajistas y alcistas de la bolsa cuando éstas ya no son justificables por la realidad económica.
Este comportamiento explica parcialmente que el Índice Dow Jones no se moviera ni un ápice entre 1964 y 1981 y, al mismo tiempo, el PIB estadounidense aumentara un 373%. De manera similar, explica Buffett, la bolsa estadounidense ya mostraba síntomas de sobrevaloración en 1999, aunque la bajada bursátil sólo se dio a partir de la primavera de 2000.
"No piensen en un sólo momento que los pequeños inversores son los únicos que son culpables de poner demasiada atención en la mirada al retrovisor", advierte Buffett.
El existoso inversor estadounidense señala que son precisamente los gestores profesionales de los grandes fondos de inversión y de los fondos de pensiones los que más se fijan en la evolución reciente de la bolsa. Buffett reconoce no saber predecir lo que va a hacer la bolsa en los próximos dos meses e incluso en los próximos dos años, debido a este elemento psicológico de la inversión.
Otro indicador en el que se fija Buffett es la relación capitalización bursátil/PIB. En la primavera del 2000 está proporción estaba en el 190% y en la actualidad en torno al 133%. "Si la relación baja a entre el 70% y el 80%, la compra de acciones debería de producir resultados muy positivos para ti. Si la relación se acerca al 200%, como sucedió en 1999 y parte de 2000, estás jugando con fuego", advierte.
Todos los factores mencionados hacen que Buffett pronostique en las próximas dos décadas el inversor en la bolsa estadounidense obtenga rendimientos del 7% anual. "No está mal, a no ser que se sigan teniendo las expectativas que había en la década de los noventa".